El arte prerrománico asturiano, desarrollado entre los siglos VIII y X, es un estilo único que combina influencias visigodas, carolingias y locales. Destacan monumentos como Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo en Oviedo, con una arquitectura elegante y decoraciones geométricas y vegetales. Posteriormente, el románico asturiano, surgido en el siglo XI, incorporó elementos característicos de este estilo europeo, como bóvedas de cañón y capiteles esculpidos, evidenciando la evolución artística en el Reino de Asturias.
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